Me toco asistir el viernes 25 de noviembre, junto a mi padre el concejal Norambuena, al día de la no violencia contra la mujer en Pudahuel, y grata fue mi nuestra sorpresa al ver que efectivamente se trató de una fiesta familiar, que albergo desde niños muy pequeños a nuestros queridos adultos mayores, lo que me hizo recordar, que durante el ejercicio de mi profesión de Abogado he transitado por muchos caminos dentro de mi actividad, pero lejos lo más gratificante fueron esos casi dos años y medio que me dedique a trabajar como Abogado Jefe del Centro de la Mujer de la provincia de Chacabuco, en donde atendí mas de mil mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, aprendí a quererlas y no a entenderlas porque muchas de sus decisiones están tomadas desde su corazón y muchas veces no las compartí. (Como por ejemplo volver con su agresor).
Lo que más recuerdo de aquel periodo fue ver a mujeres llegar abatidas por el abuso y salir después de un par de meses llenas de vida y con la frente en alto, con ganas de trabajar y valerse por sí mismas.
Para nosotros, la violencia contra la mujer es una violación a los Derechos humanos y a las libertades fundamentales, por ello el estado debe hacerse cargo de dar solución y de implementar políticas tendientes a terminar con el flagelo que enluta a nuestro país cotidianamente.
Una de las tareas fundamentales que Pudahuel tiene pendientes, es precisamente dar cabida oportuna a una verdadera solución del problema de la violencia, para ello será preciso implementar, además de los centros de la mujer e instancias de reparación y contención de mujeres víctimas, medidas de prevención de la violencia, en donde se les entreguen a nuestras mujeres las herramientas básicas para decir no a la Violencia, para emprender, para enfrentar, para salir del circulo antes de ser lastimada, física, psicológica, sexual, o económicamente por quien debiera ser su compañero y defensor y no su agresor.
La violencia es algo que se aprende, es un hábito que se trasforma en vicio, y tal como es posible aprenderlo, se puede también desaprender, es por eso que falta una instancia para aquellos hombres victimarios o violentos, para que aprendan a vivir sin violencia.
La investigación comparativa del ente estatal sobre violencia intrafamiliar concluye que 4 de cada 10 mujeres sufren violencia psicológica y entre 25 y 32 han sido pateadas, arrastradas o han recibido una golpiza. Las manifestaciones de violencia y frecuencia de violencia intrafamiliar, arrojaron que entre 7 a 8 casos de cada 10 fue en algún momento forzada a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad.
La Violencia Intrafamiliar ocurre en todos los niveles de la sociedad, no solamente en las familias pobres. Está íntimamente relacionada con el alcohol y las drogas. Cuando el individuo abusa del alcohol o drogas, los recuerdos, valores y consejos no funcionan y se provoca la violencia intrafamiliar. La violencia intrafamiliar se produce en todas las clases sociales, sin distinción de factores sociales, raciales, económicos, educativos o religiosos.
Las mujeres maltratadas de menores recursos económicos son más visibles debido a que buscan ayuda en las entidades estatales. Suelen tener menores inhibiciones para hablar de este problema al que considera normal. Las mujeres con mayores recursos buscan apoyo en el ámbito privado. Cuanto mayor es el nivel social y educativo de la víctima sus dificultades para develar el problema son mayores por diversas razones.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la carencia de recursos económicos y educativos es un factor de riesgo, ya que implican un mayor aislamiento social.
La Violencia Intrafamiliar intenta dar cuenta de una realidad que en cierto modo todos vivimos, pero que no reconocemos. Esto se debe a que muchas veces es socialmente aceptada y así casi sin darnos cuenta aprendemos a analizar la violencia como un mecanismo legitimo para resolver los conflictos.
Es tarea nuestra tratar de que en Pudahuel la violencia intrafamiliar sea solo un mal recuerdo de tiempos pasados, y aprender de verdad, que los problemas y las dificultades de la pareja se pueden solucionar conversando, dialogando y teniendo siempre como norte la estabilidad de la familia y la paz de nuestros hijos.
La tarea que enfrentan los devotos de la no violencia es muy difícil, pero ninguna dificultad puede abatir a los hombres que tienen fe en su misión. Un saludo grande a todas las mujeres de Pudahuel y a quienes día a día trabajan para que la violencia contra ellas se termine para siempre.
Por: Bernardo Norambuena

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