
En medio de las grandes protestas sociales que se están sucediendo desde Medio Oriente hasta Wall Street resurge nuestro querido país con marchas organizadas por los estudiantes exigiendo educación de calidad y fin al lucro o espontáneas realizadas por los pasajeros del transantiago en algún paradero atochado de gente cansada y malhumorada, es imposible no pensar que algo está sucediendo en el mundo, todas estas manifestaciones son una señal de que el actual sistema capitalista obsesionado con el crecimiento ha llegado al borde de sus limites tanto financieros como ecológicos.
Nuestro sistema de crecimiento económico, de democracia ineficaz, de un planeta sobrecargado que se está comiendo vivo. Lo que ahora tenemos es consecuencia de grandes promesas rotas.
Las personas están en muy mala situación, ahogándose en deudas habitacionales, en deudas por la educación, muchos de aquellos que trabajaron duro ayer hoy están desempleados, los que estudiaron mucho no pueden encontrar un buen trabajo, el medio ambiente está cada vez más dañado y la gente se esta dando cuenta de que sus hijos van a vivir ya no igual sino mucho peor.
Esta ronda particular de protesta tal vez tome cuerpo o quizás no, pero lo que no desaparecerá es la amplia coalición formada por aquellos a quienes el sistema les mintió y que ahora han despertado.
No son sólo los ambientalistas, los pobres, los desempleados, es la mayoría de las personas entre éstas la clase media con educación superior, la que siente que los resultados del crecimiento de las últimas tres décadas va a parar al uno por ciento de la población más rica.
En consecuencia se nos vienen cambios sistémicos, la gran fractura es inevitable la humanidad se vuelve mejor en tiempos de crisis y una vez que afecte todo, nos pondremos a la altura de las circunstancias y produciremos un cambio social y económico radical, absoluto, total.
Por: Víctor Saavedra

No se permiten comentarios