El Diario LA TERCERA, ha realizado una interesante acción que publica en su edición del 17 de julio 2011: Encuestó a 100 Alcaldes de distintas comunas, no especifica la metodología del estudio, pero que para efectos periodísticos y, sobre todo, para efectos de animar el debate respecto de la educación pública es interesante de conocer. Otro detalle, obvió, lo cual es una buena señal de la seriedad del reportaje, a los Alcaldes más mediáticos. En palabras simples, entrevisto a Alcaldes desconocidos con excepción de Raúl Torrealba que hoy ocupa la Presidencia de la Asociación Chilena de Municipalidades
La mayoría de los Alcaldes, sobre 70 por ciento, manifiestan su voluntad de continuar con las escuelas bajo su administración y enfatizan que ello garantiza el enfoque local que debe tener toda educación de calidad.
Sin embargo, lo más interesante es que se abren a nuevas formas de administración que garanticen calidad, supervisión y cuenta pública no propagandística. Es una buena noticia en medio de un ambiente de cuestionamiento, legítimo pensamos, de la calidad de la educación chilena en la que las municipalidades tienen que hacer su autocrítica también.
No obstante lo anterior, la descentralización es la respuesta más recurrente en los países con altos niveles de éxito en la prestación de servicios sociales, tales como la educación. Desandar el camino no sólo parece una manifestación de una mirada conservadora y ahistórica, que anhela situaciones que ya no existen tales como el Estado Docente. Lo peor de esa mirada es que es inviable económica y técnicamente. El costo de desarticular la administración municipal es, simplemente incalculable, debido a que ello implicaría contraer una Nueva Deuda Histórica con el mundo docente. En efecto, debe recordarse que de acuerdo al marco legal vigente, los profesores y administrativos que se desvinculan del sostenedor municipal deben ser indemnizados. Incluso, en el ámbito privado si una empresa quiebra, los primeros de la lista de acreedores son los trabajadores y sus indemnizaciones. Y ello, si lo ponemos en perspectiva y con sensatez, es inviable.
Los Alcaldes, por fin, están reclamando un lugar en el debate y en la mesa de negociaciones respecto del futuro de la Educación Pública Chilena, la de base. La educación preescolar, básica y la media, que no está siendo atendida adecuadamente hoy ni es representada por los gremios. Lo que viene, es mejorar las propuestas, desde el punto de vista administrativo, técnico y, por sobre todo, institucional. Una educación de calidad necesita un marco institucional estable para su funcionamiento, que garantice eficacia en el servicio, eficiencia en la administración, evaluaciones y gestión desconcentrada que permita una competencia por mejorar rendimientos educacionales y de recursos humanos y financieros. La nueva educación pública descentralizada no sólo demanda aumento de recursos financieros, demanda mayor autonomía para los centros educativos, mayores reconocimientos a la labor docente, junto a evaluaciones que la justifiquen.
Esto me trae a la memoria el caso de lo sucedido en el Liceo Confederación Suiza de la Municipalidad de Santiago: El cuerpo docente llegó a la conclusión que podían mejorar la gestión del gasto en energía y uso de agua del establecimiento. Buscaron apoyos, realizaron una auditoría energética, lograron que una empresa alemana les instalara un sistema informático de control y monitoreo del gasto energético. Remplazaron el sistema por iluminación inteligente y de bajo consumo. Lo mismo sucedió con las aguas grises, las de lavamanos, duchas y lavaplatos. Las separaron y las reutilizaron para el regadío de jardines interiores, mediante un ingenioso y barato sistema de tratamiento bacteriano. Resultado de esta audaz e innovadora acción: Reducción de hasta un 40 por ciento del gasto en luz, gas y agua, al año. El premio recibido en el actual sistema: cero. Lo que ahorraron, el sostenedor lo redestinó a escuelas más deficitarias y ni siquiera reconocieron al equipo docente como innovador y les aumentaron sus salarios. En síntesis: Una patada en el trasero a la innovación en gestión educacional, un premio a los que no se atreven y se conforman. Ah, el Alcalde de la época era Raúl Alcaíno, exitoso empresario privado, pésimo alcalde. Muy mala señal para el futuro educacional de Chile, tan mala como emplear los recursos de la Subvención Educacional Preferencial en pagos de deudas previsionales u otros gastos diferentes a los que la ley definió.
Por: Por Luís Marín Salazar, Sociólogo. Presidente ONG CIPDEL

