Liceo Monseñor Enrique Alvear: sorprende a la comunidad los buenos resultados obtenidos por el liceo en el SIMCE 2010, ya que superaron a establecimientos de un nivel económico alto
Los mecanismos de medición educativos parecen indicar que los colegios y liceos particulares obtienen mejores resultados de aprendizaje y desempeño escolar. Sin embargo, hay liceos, como Monseñor Enrique Alvear, que rompen estas lógicas, y se convierten en ejemplos a seguir.
Esto porque tras los buenos resultados obtenidos por el liceo en el SIMCE 2010, se evidencia la importancia de una buena gestión educativa y la voluntad de enseñar, por sobre los recursos y el dinero con el que se cuenta, según relata el director del establecimiento, Jorge Ibarra Sandoval.
Este liceo fue inaugurado en el 2008, con recursos del Gobierno Regional y el Ministerio de Educación. Hoy constituye uno de los seis establecimientos presentes en la comuna de Pudahuel, para el ingreso a jornada escolar completa con fondos regionales. Lamentablemente, los casi 1.500 estudiantes de prebásica, básica y media del sector sur de la comuna que asisten a dicho establecimiento, pertenecen a un sector de alto riesgo social y con un foco importante de drogadicción.
Por este contexto social, es que sorprende a la comunidad los buenos resultados obtenidos por el liceo en el SIMCE 2010, ya que superaron a establecimientos de un nivel económico alto, que normalmente se destacan en estas evaluaciones. Según el director, Jorge Ibarra, que el promedio de los estudiantes de cuarto básico en la prueba de lectura, haya sido 271 puntos, comparados a los 310, de establecimientos de prestigio y con recursos evidentemente más elevados, es un gran logro.
La Coordinadora psicosocial del liceo, Victoria Oros, señala que estos resultados reflejan un gran trabajo, no sólo de la comunidad docente, sino una disposición tremenda de los estudiantes a aprender, a pesar de su precaria condición social, y de sus múltiples problemas familiares.
Es decir, con la voluntad y profesionalismo de un equipo de docentes y funcionarios, otros colegios también podrían mejorar sus mecanismos y condiciones de aprendizaje. La profesora de Lenguaje, Carmen Vidal, destaca que el colegio ha asumido grandes desafíos y esto es un premio a esas buenas decisiones y esfuerzos.
Por ejemplo, cuenta que antes, cuando había otro director a cargo del establecimiento, a los estudiantes se les discriminaba para el ingreso al colegio, ya que no se admitían promedios inferiores a 5,5. Esta situación les favorecía como institución, ya que los resultados en el SIMCE eran mejores, por la presencia de alumnos con buenas notas. Sin embargo, ahora el colegio ha privilegiado la oportunidad y cobertura de más estudiantes, aunque estos disminuyan el promedio en las pruebas de medición de aprendizaje. Esto es un riesgo que deberían asumir todos los liceos de excelencia, para dar más oportunidades a los estudiantes de todos los sectores económicos y sociales.
Por otro lado, Jorge Ibarra, enfatiza que la convicción que han seguido como liceo, de que los niños en pobreza pueden obtener altos rendimientos, los ha mantenido siempre con expectativas altas. También, siempre han tenido muy claro que los malos resultados son consecuencia y responsabilidad de la institución y no de la falta de habilidades en los niños y jóvenes.
Victoria Oros, señala que los aspectos claves de estos buenos resultados, han sido la excelente gestión pedagógica de los profesores, que en el fondo han desarrollado metas claras y medibles.
Como por ejemplo, evaluaciones por nivel desde dirección para monitorear los avances, y responsabilizar a los profesores en las metas trazadas, en aspectos como la velocidad lectora, comprensión lectora, cálculo mental, etc. Todo esto, en conjunto con el objetivo de formar personas íntegras a través de exigencias académicas, disciplina y amor por lo que se emprende.
Por último, el director, los profesores y alumnos se sienten muy orgullosos también de otros logros, como el de Judith Morales, alumna del liceo, que es campeona nacional de tenis de mesa, y actualmente se encuentra compitiendo en Holanda. Ella, enfatiza Ibarra, es un ejemplo para todos los estudiantes, no solo de Monseñor Alvear, sino de la comuna de Pudahuel, que cada día está superando con creces el tema de la educación. “Judith comenzó jugando en las mesas de cemento en las plazas de su barrio, y hoy nos representa en el exterior como una gran deportista”.
Por Karina Díaz

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