Trabajadores establecidos se consideran “acorralados” por el comercio ilegal que se ha multiplicado alrededor del persa

Nos sentimos altamente defraudados por esta situación, nos están acorralando” señala Gloria Concha quien además menciona la baja en las ventas debido a la competencia desleal

El tradicional persa de avenida Teniente Cruz, en la comuna de Pudahuel, comprende a cerca de 1500 locatarios formalmente establecidos y que, como corresponde, pagan su patente municipal. Sin embargo, durante los años se han ido masificando a su alrededor los vendedores informales, también llamados “coleros” perjudicando y provocando la molestia de los comerciantes autorizados.

Cabe mencionar que el ahora “Parque Multiservicios” tiene una larga trayectoria. Nació a principios de la década de los 80 en calle San Francisco, entre La Estrella y Teniente Cruz, a raíz de la necesidad económica que vivía la población. Fue una oportunidad para quienes no tenían trabajo pero, a su vez, provocó problemas en el tránsito y acceso a puntos importantes como al hospital Coaniquem.

El Consejo Municipal, asumido en 1992 con el alcalde Johnny Carrasco, tuvo que enfrentar el problema y, en 1998, resolvió el traslado de la feria al “Parque Multiservicios Teniente Cruz” entre Ricardo Vial y San Francisco, su actual ubicación.

Para obtener la patente y el derecho a esta nueva ubicación, los vendedores – 1.200 en un comienzo – accedieron al pago de $220.000 por el sitio que incluía baños públicos, piso asfaltado, alumbrado y árboles.
La presidenta de la Asociación Gremial del parque, Gloria Concha, expresa que lo prometido inicialmente fue la ausencia de coleros alrededor “y ahora son más los coleros que los trabajadores establecidos” señala.

Efectivamente, a través de un documento elaborado por la 26° Comisaría de Carabineros de Pudahuel (ver imagen) puede notarse la extensión del comercio ilegal en las calles aledañas. Y eso no es todo, pues los días jueves, dado que el horario de establecimiento de locales es menor (de 9 a 15 hrs.), algunos puestos formales no se instalan y son “ocupados” por los coleros.

“Nos sentimos altamente defraudados por esta situación, nos están acorralando” señala Gloria Concha quien además menciona la baja en las ventas debido a la competencia desleal que se vive en el sector. “Si usted pasara puesto por puesto preguntando, se daría cuenta que la pérdida es mucha”.

Tal como señala la locataria, otros vendedores expresan su molestia. Don Manuel Machuca comercializa herramientas y repuestos desde los inicios del persa y ha visto como las ventas disminuyen: “ellos (los coleros) vienen, se instalan sin pagar, y hacen remates de la misma mercadería que vendo yo”.

Respecto a la fiscalización, los locatarios la consideran insuficiente. Existen funcionarios municipales encargados de vigilar el orden de los puestos pero lo cierto es que no tienen las facultades, ni la fuerza, como para retirar a los vendedores informales que ofrecen desde electrodomésticos hasta sopaipillas en un carro.

Carabineros también efectúa rondas, incluso algunos de ellos han sido agredidos. La presidenta de la Asociación Gremial valora la ubicación de una patrulla en el lugar. Esto, gracias a la solicitud de los trabajadores del persa. Aun así, el informe de Carabineros respecto a fiscalización de ferias destaca que la extensión del territorio es demasiado grande, por lo cual los tiempos de respuesta en ocasiones se vuelven demasiado lentos.

Las razones de los coleros

Una de las vendedoras informales accedió a explicar sus motivos para establecerse en el lugar sin pagar patente. Identificándose como “Nancy” explicó que fue la necesidad la que la llevó a hacer algo que, reconoce, no es correcto.

“Yo sé que a lo mejor no corresponde lo que estoy haciendo, pero de verdad, si yo hubiese tenido los recursos habría solicitado un permiso o algo. Pero no tengo plata y mi familia tiene muchas necesidades” afirma Nancy.
“Acá a nosotros también nos vienen a corretear y tenemos que pelear por el espacio. Estar aquí no es algo que nos guste, lo hacemos porque no nos queda otra”, dice.

Los locatarios establecidos, por su parte, argumentan que también tienen necesidades “nos esforzamos por conseguir el dinero para las patentes y es injusto que alguien venga y nos quite trabajo, sin pagar un peso”.
Son varias las cartas de reclamo que los trabajadores del persa Teniente Cruz han enviado a las autoridades comunales, solicitando alguna solución que comprometa a locatarios, municipio y carabineros. Hasta el momento no ha habido respuesta satisfactoria.

Lo que queda es esperar que las conversaciones tripartitas se mantengan hasta encontrar la resolución a un conflicto que va en aumento y que no sólo comprende a los miles de trabajadores de persa Teniente Cruz, sino que a todas sus familias y, también, a los mismos clientes del tradicional lugar, quienes juegan un rol importante a la hora de elegir a quien comprar sus productos.

Imagen: Plano elaborado por Carabineros: La zona anaranjada muestra la zona de locatarios autorizados. El amarillo es el sector del persa de cachureos y el azul demuestra la zona ocupada por “coleros” o vendedores ilegales.

Por Alex Araya L

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