El Sector Rural de Pudahuel: ¿El gran olvidado?

La comuna de Pudahuel tiene muchos atributos valiosos. Por ejemplo, el Aeropuerto Internacional que convierte a la comuna en la Puerta de Chile. Lo mismo sucede con las rutas que permiten conectar a la comuna con todo el país y el Cono Sur. El propio Río Mapocho es un gran regalo natural y paisajístico que pronto comenzará a ser apreciado y, no precisamente por el Río Navegable, si no que por estar limpio. No olvidar los cerros que limitan a la comuna con Maipú y Curacaví, dando origen al Sector de Lo Aguirre. Son majestuosos.

Sin embargo, un gran olvidado es el sector rural, especialmente El Noviciado. Son cuarenta kilómetros cuadrados de economía y cultura rural, de paisaje y de  riqueza ecológica que están siendo depredados por  algunos de sus habitantes y por la desidia de quienes deben ocuparse de preservar un rincón territorial de extraordinaria belleza, accesible mediante microbús.

En efecto, subdivisiones prediales con fines residenciales al margen de la Ley vigente, empleando el truco del ilegal contrato de arriendo por 90 años y que evaden impuestos por compra y venta. Todo ello avalado por la inacción de las autoridades respectivas. Bastaría que el Servicio de Impuestos Internos, a petición de la autoridad comunal,  hiciera una fiscalización a fondo en los predios de El Cambucho y aplicara todas las sanciones que le permite la ley, sin distinción alguna, para que este proceso de urbanización encubierto y no planificado se terminara.

Bastaría que los servicios públicos competentes tomarán las medidas que requiere el sector, como por ejemplo, las supuestas inundaciones, corrigiendo los planos y haciendo las obras que protejan a la población, para que los habitantes del sector pudieran desarrollar sus actividades de esparcimiento y turismo rural con total legalidad y con orgullo. Hay seis millones de clientes potenciales que buscan aire limpio y paisaje rural.

Pero lamentablemente los habitantes de El Noviciado son sólo el 1% del padrón electoral comunal. No son interesantes para nadie. No influyen en ninguna elección.

Los hijos de Pudahuel y de Santiago, de continuar con esta indiferencia, nunca verán un caballo, un lagarto chileno ni un águila de verdad y seguirán creyendo, como muchos otros niños, que los pollos salen congelados de los supermercados. Una vergüenza.

Luis Marín Salazar, Sociólogo, Presidente de ONG CIPDEL