El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión, conversación o ceremonia.
Estos atributos o hábitos que el hombre adquiere durante la vida y que vienen dados o aprendidos de la familia y el entorno social, son una de las cualidades que nos distinguen de los animales y que nos hacen diferenciarnos en personas correctas y educadas o mal educados e impertinentes.
Sin el ánimo de encasillar a nadie, creo personalmente, que el comportamiento de nuestras autoridades en la sesión del congreso pleno, en donde su excelencia el Presidente de la República da cuenta al País de la situación administrativa y política de la Nación, es por lo menos una muestra de la poca preparación cívica de quienes ostentan las mas altas dignidades de nuestro País, quienes en una postura revanchista y muy poco glamorosa, dieron cuenta de su poca capacidad de comportarse a las alturas que requiere una ceremonia como la que tuvieron la oportunidad de presenciar y de lo poco preparados que se encuentran para asumir derrotas electorales, perdidas de poder y el triunfo de su adversario político.
Cada vez que ocurre una escena como la que presenció el País en Valparaiso, nos disminuye la posibilidad de seguir creciendo, de seguir avanzando hacia una verdadera democracia de las ideas, en donde lo que opine el otro no es mas que una divergencia política y no una bofetada en el rostro que debemos responder con mayor fuerza, consecuencialmente nos aleja a la vez, de lo que hemos sido siempre, de lo que nos hemos jactado y de lo que nos han reconocido siempre en el exterior, un País de personas respetuosas de sus símbolos, de su cultura, de sus autoridades y sobre todo un País con una enorme tradición republicana a cuestas.
Podemos tener diferencias y son muy validas, podemos discrepar de los otros y oponernos a lo que creemos poco conveniente para Chile, pero siempre con una postura con base en él respeto, respeto hacia los demás y sobre todo hacia la investidura del Presidente de la República, independiente de quien ostente el cargo, pues en el momento que perdamos el respeto hacia nuestras autoridades, llámense Carabineros, Policías, Jueces, Ministros, etc. Perderemos nuestra identidad y nos convertiremos en lo que algunos quieren para Chile, un País de irrespetuosos en donde prime la Política de páginas amarillas, las descalificaciones, las amenazas, las intimidaciones y en donde la razón y el amor por Chile sea solo un recuerdo de épocas de esplendor republicano.
La concertación en bloque debiera dar disculpas al Presidente de la República y al País por el comportamiento de sus integrantes, la mayoría abatidos emocionalmente por perder el Poder Político, él que creían de su propiedad, pero se olvidaron de lo más importante, de que es el pueblo en donde radica la soberanía de Chile, y que somos todos nosotros los que tenemos el poder de decidir por quienes queremos ser gobernados y que lo pensaremos dos veces antes de decidir volver con aquellos que quieren convertir a Chile en tierra de nadie.
Bernardo Norambuena C.
Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales
ABOGADO

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