Educadora es acusada de agredir a alumno

Apoderados de un colegio en Pudahuel denunciaron que una auxiliar de párvulos maltrata a los pequeños que tiene a su cargo y que incluso ha llegado a colgarlos de los percheros.

La denuncia salió al tapete, por la declaración de la hija de una de las apoderadas del colegio San Luís Beltrán de Pudahuel, ubicado en Av. El Tranque 1320, el cual se asegura que una auxiliar de párvulos agredía a los menores con diversos castigos, entre ellos, los colgaba de un perchero de la sala de clase, a esto hay que sumar una especie de lista negra del cual lo integraban los niños que se portaban mal, fue tanto el impacto de los apoderados que una mamá agredió a la auxiliar de párvulos en cuestión, propinándole según su propia versión golpes de puño y pies, tirones de pelo, la parvularia se encuentra suspendida y será trasladad a labores de administración del colegio, mientras dura la investigación, realizada por el ministerio de ecuación y la dirección del establecimiento, para comprobar la veracidad de los hechos.

La profesional llevaba 9 años trabajando en el recinto, es por ello que a voz del propio director del colegio,  Cristián Infante Gaete, se tomó esa medida parcial hasta que se aclare todo, no obstante queda en duda la labor que cumple el colegio como ente regulador no solo de los avances educacionales en los alumnos y la calidad de esta, sino, también la función y desempeño de sus profesionales a cargo de los niños.

Según los apoderados no enviarán a sus hijos al recinto mientras estos no les aseguren que estos hechos se vuelvan a repetir. Por otra parte la auxiliar de párvulos acusada de eventuales agresiones a los niños que tenía a cargo, negó todos los hechos que se les imputan, con la seguridad y dicho por ella misma “tengo la consciencia tranquila”, entonces ¿Cómo surgió este hecho?, o preguntémonos también ¿Qué ganan los niños con este tipo de dicho?; por lo tanto podríamos aplicar un termino muy chileno: “ los niños y los curados siempre dicen la verdad”, juzgue usted entonces.

Por: Cristian Carrión Núñez