
Citaciones al por mayor a locatarios del Persa Teniente Cruz que venden alimentos de fácil contaminación.
Pudahuel, Santiago de Chile, sábado 23 de enero 2010. Se registró un importante operativo sanitario a los locales que expenden alimentos en el Persa Teniente Cruz y áreas aledañas por parte de inspectores del Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente (SESMA), inspectores de comercio de la municipalidad de Pudahuel y Carabineros de Chile.
Entre las irregularidades encontradas por parte de los inspectores municipales se encontró gente que le da un uso distinto a la patente o simplemente sin permiso. También se fiscalizó, por parte del SESMA, la venta de alimento que no cumplen con la normativa vigente de salud, quedando los comerciantes infractores citados al organismo fiscalizador y a la Municipalidad de Pudahuel.
Consultado a una inspectores del SESMA sobre la fiscalización alimentaria a los locales del persa Teniente Cruz manifestó que “esto es súper privado, no necesitamos prensa, no hemos hecho ningún comunicado”.
Neftalí Corbalán Muñoz, Presidente del Persa Multe servició “Teniente Cruz”, comentó a Diario Tropezón que “esto se veía venir por la proliferación de locales de comida que no tenían la resolución sanitaria por parte del SESMA, y en algunos casos se le daba un uso distinto a la razón social de la patente municipal, como directorio no recibimos propuestas de parte de estos locatarios de cómo ayudarles a enfrentar esta situación en conjunto, ahora tendrán que resolverla individualmente ante SESMA y la municipalidad, la gran mayoría de los fiscalizados que quedaron con citaciones a las entidades reguladoras no son socios del persa Teniente Cruz”.

Max Enrique Miranda, quien trabaja con uno de sus hijos en la venta de mariscos cocidos, dice que en todo el tiempo que lleva acompañando a su hijo en la venta de mariscales nunca había visto un despliegue en conjunto de funcionarios públicos del SESMA, inspectores municipales, seis carabineros de los cuales uno era un capitán, dos tenientes y tres Carabineros. Su hijo es el dueño del permiso que era para la venta otros productos, quedando citado al SESMA y a la municipalidad. Además de la prohibición de venta de mariscales, incluso al tarro que contenía estos productos, los inspectores del SESMA le echaron creolina, lo mismo le ocurrió a un sobrino que tiene otro local, dejándolos no aptos para el consumo humano. “Los inspectores del SESMA nos dijeron que podían autorizarnos a la venta de mariscales en este lugar, pero las exigencias sanitarias son muy rigurosas, creo que difícilmente las podamos cumplir en un espacio abierto. En nuestro caso quedamos dos familias sin trabajo, en donde son 7 niños y 4 adultos”, se lamentó Max.

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