
Miles de personas de diferentes puntos de la capital visitan semana a semana nuestro persa, en particular el ubicado en la intersección de la avenida Teniente Cruz con San Francisco. ¿Pero qué pasa con los coleros que semana a semana luchan por ganarse un espacio a solo unos pasos de estos consolidados persas? Chile es uno de los países líderes en la violación de la propiedad intelectual, fármacos, películas, libros, música y software computacionales son comercializados en las colas de nuestros persas semana a semana, pero tambien hay gente que solo busca vender sus pertenencias de manera honrada, con el objetivo de llevar algo más de sustento al hogar.
Miguel Espinoza es uno de ellos, es artista visual y hace algunos meses tomó la determinación de vender sus obras en la cola del persa de Teniente Cruz. Nos cuenta que en más de alguna oportunidad ha tenido problemas con Carabineros por formar parte de este tipo de comercio no establecido, afortunadamente hasta el momento Carabineros ha recurrido a su criterio y no se le ha infraccionado por su trabajo.
Lamentablemente otros coleros no han sufrido la misma suerte, Ángelo Canelo, poblador de nuestra comuna lleva casi 6 meses sin trabajo, esto lo llevó a vender algunas pertenencias en la cola del persa Teniente Cruz de nuestra comuna, enseres como ropa, una maquina de afeitar y algunos libros. Hace algunas semanas se dirigió a ubicarse en la cola de dicho persa, como ya lo ha venido haciendo hace casi un mes y recibió la visita de Carabineros, que lo invitó a retirarse del lugar, situación ante la cual Ángelo no tuvo más remedio que irse del lugar, con la impotencia de no poder llevar nada para sustentar su hogar. La idea, por supuesto, no es criticar el trabajo de Carabineros, que solo cumple con su labor de regularizar el comercio ilegal, pero ¿no seria mejor diferenciar entre vendedores piratas y reducidores de especie de pobladores que solo buscan llevar algo de dinero al hogar y sustentar sus familias?
Aparentemente la alternativa es regularizar este tipo de actividad y llegar a un consenso con los coleros que de manera honrada buscan ganarse de alguna forma la vida, personas que como Ángelo no podrán pagar una patente elevada por un puesto, pero sí necesitan un espacio público donde comercializar sus productos.
Por Jorge Gómez

No se permiten comentarios