Menores de 10 años apedrean bus articulado del Transantiago en Pudahuel

Pudahuel, Santiago de Chile. Martes 7 de Abril del 2009. El bus articulado, patente ZN – 5759, A-645, del Transantiago del recorrido N° 110, que se dirigía de Sur A Norte por Avenida Teniente Cruz, recibió una andanada de piedras lanzadas por menores, cuyas edades no sobrepasarían los 10 años.

El incidente se gestó a bordo de la maquina cuando cuatro menores, también pasajeros, que viajaban al final del bus, fueron conminados por una pasajera, que declinó dar su nombre, a que moderaran su lenguaje y comportamiento, ya que estos vendrían haciendo desordenes y hablando groserías a pesar de su corta edad.
Estos niños se habrían molestado con la pasajera que los reprendió por su mal comportamiento, por lo que al bajarse en el paraderos de buses ubicado en Avenida Teniente Cruz al llegar a calle Presidente Truman en Pudahuel Norte, cogieron piedras y las lanzaron al bus que a esa hora iba repleto de pasajeros, impactando algunas en la carrocería y otras en las ventanas, quebrando vidrios de la ultima puerta, los que al desastillarse en fragmentos filosos, saltaron a los pasajeros produciéndoles pequeñas heridas cutáneas en cara y brazos.

Pasajeros varones indignados, corrieron tras de estos menores, logrando la captura de uno, el cual, al ser retenido y entregado al conductor de la maquina, no dejó de llorar y culpar a los demás del apedreamiento al bus.

Al llegar efectivos de Carabineros de Cerro Navia, el menor dejó de llorar, informando a los uniformados su nombre y que vivía en Pudahuel, manteniendo sus dichos de culpar a los demás de los padrazos.

Debido a la no imputabilidad ante la ley de este menor, solo quedó entregarlo a sus familiares, manifestó uno de los efectivos policías, para luego proceder a revisarlo visualmente por si presentaba hematomas en su cuerpo producto de su detención por adultos.

En cuanto a la pasajera que resultó mas lastimada, manifestó llamarse Rosa María, obviando sus apellidos, quien repitió más de una vez el tener ganas de darles un bue par de correazos a estos cabros chicos, mientras sacaba trozos de vidrios de su pelo y limpiaba algunas heridas sangrantes de su cara, para finalmente, molesta, abordar otro bus de la misma línea, antes de la llegada de carabineros al lugar.

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