Niños agrediendo niños en las mal llamadas bandas domesticas en Pudahuel

Pudahuel Santiago Chile. La gran brecha arquitectónica, cultural y económica que se da en sectores de Pudahuel Sur, en donde una buena parte de su población vive en casas pareadas pequeñas, estrechos pasajes y escasa infraestructura deportiva y cultural, en cuanto a Pudahuel Norte, el  hacinamiento de mediaguas al interior de sitios chicos, son es el detonarte de conflicto de violencia intrafamiliar, situaciones en donde no todos están a gusto hacen que algunos jóvenes se vean afectados por la carencia de privacidad, afectividad y carencia de la figura patriarcal, conductora de hábitos formativos y sociables, por lo que el menor  busca en grupúsculos de jóvenes que ven la figura de grupo de pandillero un espacio en donde sentirse parte de algo.

 

El  deambular de una esquina a otra, agruparse y desagruparse como si estuvieran buscando afectividad, siempre escupiendo el suelo, rayando paredes, y destruir y adueñarse de espacios públicos se ha vuelto su pasatiempo. El vocabulario grosero forma parte de su acerbo formativo de grupo que los van marginando del resto de la comunidad y de la gran mayoría de jóvenes de su edad, que no los ven como un referente a seguir en su formación social, educacional y familiar.

El quitarle el gorro a otros niños, como señal de ostentación de poder rápidamente escaló a apoderarse de sectores, en donde comparten espacios con otros pandilleros, por lo que trabarse en riñas callejeras es frecuente, lo que comienza con un insulto, rápidamente se transforma en violencia física, en donde el quite de prendas de vestir es un trofeo para luego ser  lanzada  a los cables eléctricos como señal de una contienda ganada, nos dice Juan Carlos de 14 años y José Manuel de 13, quienes presentaban en su rostro algunas magulladuras producto de una pelea la noche anterior en donde no les fue muy bien, por lo que tenían previsto el desquite.

Que tengamos solo en las últimas semanas en Pudahuel (fines de noviembre/principio diciembre) niños en peligro jugando a agredir a otros niños, sin  mediar consecuencias, tal como aconteció el pasado 10 de diciembre en donde en una descomunal gresca entre pandilleros de Cerro Navia  y Pudahuel, éstos se enfrentaron con piedras y palos en el sector Plaza Educación en Pudahuel Norte; de no mediar la oportuna presencia policial, la Escuela Alexander Graham Bell y casas del sector habrían recibido cuantiosos daños producto de las pedradas que comenzaban a lanzarse.

 

Otro hecho no menor fue el que sucedió a fines de Noviembre en torno a la Escuela General Básica D-415, Monseñor Carlos Oviedo en Pudahuel, que fue asediada durante algunos días por pandilleros del sector, que querían agredir a alumnos con quienes mantenían rencillas, situación que hizo crisis cuando alrededor de 30 jóvenes sitiaron los acceso públicos al establecimiento educacional, con el único fin de agredir a niños de la escuela, y a pesar que algunos alumnos se hacían acompañar por sus apoderados de igual forma se intentó violentarlos, por lo que apoderados y alumnos buscaron refugio al interior de la escuela, ante eso el profesorado se vio obligado a intervenir apaciguando a los pandilleros, entre los cuales habían algunos alumnos del propia establecimiento que fueron identificados y enviados a posterior por la escuela a la red de protección social  para ser evaluados por profesionales de la salud y social, poniéndose los antecedentes en conocimiento de Carabineros y Corporación de Educación Municipal de Pudahuel, según argumentó su directora Sra. Lidia Mena Guajardo.

Otro hecho llamativo del actuar de las pandillas juveniles fue el acontecido en calle Mar Caribe esquina Lago Ontario, en donde vecinos comentan que un grupo de adolescentes dio caza a otro que venía escapando a quien agredieron de pies y puños, quitándoles las zapatillas y pantalones para luego lanzarla al tendido eléctrico.

Los indicios están en todos los sectores, como una clara señal de niños coludidos con otros agrediendo  a sus semejantes a vista y paciencia de adultos que no pueden hacer nada, ya que ante la menor intervención las consecuencias a posterior pueden ser el apedreamiento de su casa o la agresión a menores si los hay, tal como le aconteció a Víctor Manuel  S. L., de 39 años, quien tuvo la mala ocurrencia de zamarrear a uno de estos pandilleros, para luego verse enfrentado a toda la parentela, después con el paso de las semanas, ha recibido andanadas de piedras que  han roto vidrios y creado temor en la familia. Víctor Manuel considera que denunciar a la justicia es una pérdida de tiempo, ya que son menores imputables ante la ley y ellos lo saben, al igual que sus familias.

 

Iván,  un jovencito de 13 años, comenta que algunos de sus amigos esperan que los adultos terminen sus quehaceres en la cocina en la noche, para sacar y  esconder  cuchillos cocineros entre sus ropas y llevarlos al grupo en la calle, en donde hacen ostentación  al portarlo, otros utilizan los fotolog para hacer alarde con armas de fuego a sabiendas que las verán sus rivales.

A continuación listamos algunos indicios de alarma que deberían tener en consideración las familias, los que por si solos no suponen un riesgo, la coincidencia de varios de ellos puedes ser fundamental para detectar a tiempo un futuro comportamiento peligroso de un adolescente:

 

  • Cambios inexplicables de comportamiento
  • Distanciamiento de antiguos amigos, secretismo
  • Cambios en la rutina habitual
  • Descenso súbito del rendimiento escolar, si es que estudia
  • Material caro de dudosa procedencia
  • Cambios drásticos en entornos extra familiares
  • Problemas de disciplina dentro y fuera de casa
  • Miedo a la policía
  • Grafitis en los alrededores de la casa
  • Signos físicos de haberse metido en una pelea
  • Consumo de drogas o posesión de armas, en los casos mas graves  
  • Empleo de un nombre clave o un apodo
  • Obediencia a un silbido
  • “Tattoos” relacionados con la banda 

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