
Pudahuel, Santiago de Chile. El pasado viernes 5 de Diciembre del 2008, a eso de las 19.30 horas desde Avenida Teniente Cruz por Avenida San Pablo se dio inicio a una ruidosa marcha de mujeres que enarbolaban carteles, afiches y antorchas encendidas, hacíando un llamado a la no violencia de género, también niños las acompañaban con cajas y bombos que golpeaban con fuerza, mientras las mujeres en coro gritaban “Manolo, Manolo, mañana cocina y lava solo”, “Macabeo, Macabeo, dónde estás que no te veo”. De esta manera la columna de personas avanzó hasta llegar a las intersecciones de las avenidas la Estrella con San Francisco en Pudahuel Norte, en donde se había instalado un escenario artístico.
En la Plaza de Armas ubicada en esta esquina las esperaban varios cientos de personas y un escenario que permitió que algunas de ellas dieran testimonio, de lo acontecido en su relación de pareja, además se interpretó una obra de teatro relacionada con la no violencia de género, terminando con un show artístico.
La convocatoria se enmarcó dentro del programa Municipal de la no violencia en contra de las mujeres, siendo esta iniciativa respaldada por varias organizaciones sociales, entre ellas La Unión Comunal de Mujeres, presidida por Sandra Correa, Junta de Vecinos de Pudahuel Sur, presidida por Elda Magaña, organizaciones juveniles y culturales, todos con el objetivo de defender el derecho al respeto mutuo entre hombres y mujeres.

La señora Martina Padilla, perteneciente a la organización social “Jefas de Hogar”, manifiesta que está comprometida a trabajar duro para evitar que mas mujeres sean maltratadas así como lo fue ella. “Mi modesta ayuda consiste en entregar mi testimonio, soy madre de 11 hijos, con mucho sacrificio los he criado con el nulo apoyo de mi esposo, el que se violentaba con facilidad y nos golpeaba a mi y mis hijos, llegando incluso a quemarme con cigarrillos encendidos. Esta verdadera pesadilla duró demasiado tiempo, 25 años, que esperé para decidirme y denunciar, cambiando para bien. Hoy mi hijo mayor tiene 34 años y el mas chico 5 años, vivo en la calle el Lazo en Pudahuel y llamo a las mujeres violentadas a denunciar antes de que sea demasiado tarde”, fue su testimonio.
No hay que olvidar que en Pudahuel, como el resto del país, la violencia de género, tiene rostro de mujer, ya que son ellas las que conviven mayoritariamente en soledad, pobreza material y carencia de afectividad por quien un día dijo amarlas.

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