Transantiago eliminará los viajes de regreso gratuitos en plazo de dos horas a contar de Agosto

Pudahuel, Santiago de Chile. Comienzan a asomar las garras el engendro succionador de dólares ya se ha engullido unos 540 millones del erario nacional en sus 16 meses de funcionamiento, más conocido como Transantiago; servicio que aún sigue con graves falencias de frecuencia, lo que ha llevado a aglomeraciones de personas en la espera de buses, haciendo que centenares de personas traten de abordarlo a la vez para encontrarse con un bus repleto por el incumplimiento de  frecuencia que fue prometida y nunca se ha cumplido.

Si algo bueno tiene actualmente el Transantiago es que permite a los agobiados usuarios el uso de dos horas de libre disponibilidad para abordar hasta tres buses más sin tener que cancelar un nuevo pasaje, sin embargo, esta situación está por cambiar desde el próximo mes de agosto, ya que se comenzará a verificar si el trayecto se está realizando de ida o de regreso, generándose un nuevo cobro en el caso de tomar la dirección contraria de la que se estaba viajando.

Pareciera ser que nuevamente se está apostando a la improvisación en un sistema que está lejos de cumplir los estándares prometidos y difundidos a un gran costo económico para el país. Según el Presidente Ejecutivo de SuBus, Héctor Moya, y basándose en sus propios estudios, comenta que con esta medida se reduciría el déficit mensual del plan a unos US$ 10 millones, déficit que en mayo reciente alcanzó la cifra más alta del año, US$ 46.2 millones. Por su parte, el Ministerio de Transporte también apuesta a reducir estos costos a unos US$ 3 millones, situación en la que pareciera ser que nuevamente se están sacando cuentas alegres sin antes cumplir con el verdadero problema de evasión de pagos en donde uno de los grandes responsables es el propio Estado y las empresas que no han cumplido en entregar un servicio de calidad.

Héctor Moya habla de las posibilidad de transbordos en un plazo de dos horas sin importar la dirección como un beneficio para los usuarios, mientras que los pasajeros alegan en su gran mayoría que esto compensa en parte el sufrir este perverso sistema que solo ha traído problemas de todo orden, como los despidos de trabajadores por reiterados retrasos debido al mal funcionamiento y baja frecuencia de los buses del Transantiago; además del daño aún no cuantificado al núcleo familiar, fuertemente impactado por el stress que puede derivar en problemas de convivencia como violencia intrafamiliar.

En tanto, el ministro de Transportes, René Cortázar, no entrega una fecha concreta y sólo se remitió a reconocer que el AFT está trabajando en eso y que “se pondrá en práctica cuando esté lista la tecnología”. Por sobre todo aclaró que por el momento se mantiene el precio del pasaje.

En cuanto “El Administrador Financiero del Transantiago (AFT) entregará unas tarjetas que estarán en cada una de las 6.400 máquinas del plan de transportes. Cada vez que el bus termine su viaje y se devuelva, el conductor pasará esa tarjeta por el validador. De esa manera el sistema reconocerá a que ahora ese bus va en sentido contrario al anterior viaje”, por lo que pareciera ser que ésta es la gran solución, sobre lo que el vecino José Donoso Jonquera estima que no es más que una excusa de los empresarios para que el Estado los  indemnice y se haga cargo de un  servicio de trasporte público que nadie quiere, el que de continuar así nos puede arrastrar a una gran desobediencia civil en la Región Metropolitana, argumenta.

Luís Luengo Vergara, un pudahuelino,  usuario frecuente del Transantiago, considera que aún es prematura una medida que a todas luces es lesiva e inadecuada por el mal servicio que presta a la comunidad y cree que va a traer más problemas a los que ya hay, y un mayor desembolso económico en pasajes para los ya deteriorados sueldos de los trabajadores, lo que terminará afectando la alimentación familiar.