CONSECUENCIAS DE UNA MALA DECISIÓN: LAS FALLIDAS PRIMARIAS DEL PS PUDAHUEL
Nos hemos enterado, todos los que nos sentimos cercanos a la cultura socialista, que el Partido Socialista de Chile, en una decisión errónea y basada estrictamente en el cálculo político electoral, contraviniendo un acuerdo interno, un voto político que favorecía la competencia democrática entre aspirantes a ocupar cargos de representación popular, particularmente en este caso el de Alcaldes y concejales, evitó la realización de primarias en Pudahuel.
Lo que está en cuestión en este caso, y probablemente en varios otros lugares, con consecuencias de carácter nacional, son varios bienes superiores: En primer lugar la credibilidad democrática que este conglomerado político ha alcanzado, especialmente después de ser uno de los grupos políticos responsabilizados por los adversarios de la crisis institucional que derivó en el Golpe Militar y en la posterior dictadura, de la que muchos de los actuales políticos se favorecieron y hoy, con calculada racionalidad, miran como algo distante y conveniente de olvidar. Un partido que fue eje de una de las coaliciones políticas más exitosas de la historia nacional, aunque los adversarios nuevamente digan lo contrario, las estadísticas y las políticas sociales actualmente vigentes fueron creadas en el contexto del ejercicio gubernamental de esa coalición. En segundo lugar, la integridad personal y política de los precandidatos. Disponer de personas que desean prestar servicio público no es tan fácil como algunos piensan. Los sacrificios que deben hacer los políticos profesionales son enormes. No tienen vida familiar, no pueden hacer vida normal como el resto de los que no somos profesionales de esta actividad. El valor moral de estas personas es un bien escaso y no puede ponerse en entredicho por una decisión de un comité, un grupo de ingenieros electorales (por ponerles un nombre amable), que nadie conoce y que no dará nunca la cara. El costo de la decisión lo pagarán, indistintamente todos los precandidatos, sea porque resulta favorecido por la decisión, sea porque no tuvo la oportunidad de competir. Ese precio lo están pagando a juzgar por las opiniones vertidas por vecinas y vecinos en este mismo espacio de opinión. Finalmente, la cohesión partidaria también sale resentida después de una decisión errónea como la que se nos ha informado. Ese bien, la unidad del conglomerado que pretende optar por la Alcaldía no puede ser reemplazado por maquinarias electorales al margen de la orgánica de cualquier partido. Eso es clientelismo y una forma opaca y antidemocrática de participar en una elección, pues genera obligaciones que son espurias. Esa es una de las cuestiones esenciales que se intenta evitar con el ejercicio de competencias intrapartidarias o intracoalición, en el caso de una democracia abierta y competitiva, moderna.
Lamentablemente la decisión se tomó y los precios que se pagarán por ello están por verse, salvo que los involucrados, favorecidos o perjudicados por este grueso error político, decidan actuar consecuentemente y realizar las primarias a pesar de la burocrática y calculista decisión que tiene conflictuado a este actor político local. Sinceramente, con convicción democrática, pienso que si se realizarán las primarias, desobedeciendo esta medida incongruente e inconsecuente del PS, los verdaderos fortalecidos serían la democracia local, en primer lugar; la credibilidad de los candidatos, independiente del resultado y, en tercer lugar, el futuro de la coalición que será el reemplazo natural de la Concertación de Partidos que cumplió su rol en la historia de la recuperación democrática de Chile.
El dilema está planteado. La palabra la tienen los involucrados en esta situación y que merecen todo mi respeto, más aún después de un gesto enaltecedor como es el de competir democráticamente por ganarse el derecho a ser el candidato legítimo.
Luis Marín Salazar, Sociólogo U. de Chile, Docente UAHC, Presidente ONG CIPDEL










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