Joven “zapatera” de Pudahuel gana premio a microempresaria

Macarena Alvarado en su taller junto a sus hijas, Isidora y Kelly.

Macarena Alvarado trabaja desde los 16 años, y desde hace 11 tiene su propio taller de calzado masculino. “Los hombres son menos mañosos y siguen menos las modas”, explica. Ahora invertirá en su propio local.

Macarena Alvarado González (29 años) está orgullosa de ser su propia jefa. Cuenta que de niña no le gustaba mucho que la mandaran, por esa razón antes de cumplir la mayoría de edad ya se había aventurado con la confección y reparación de zapatos.

Comenzó a trabajar a los 16 años en la fábrica de zapatos Cardinale, donde también trabajaba su madre. Debido a la jornada laboral no alcanzó a terminar cuarto medio, tema que es parte de sus desafíos futuros.

Hoy recibió a la Mujer Microempresaria 2011, que Banefe del Banco Santander entrega hace 10 años. La distinción contempla premios por $ 26 millones, y también cursos de capacitación para las ganadoras o sus familiares.

Hace once años que Macarena tiene su taller en Pudahuel y su especialidad es el calzado masculino. Explica que “los hombres son menos mañosos y siguen menos las modas. Las mujeres son muy complicadas”. Por eso, la mayor parte de su producción la dedica a modelos formales y sport para hombres.

Para ello, copian algunos modelos de marcas prestigiosas. Al principio, compraban zapatos para desarmarlos y entender su confección. Luego buscaban las revistas para tener nuevos modelos “y ahora, con internet tenemos nuevas ideas”.

Esta microempresaria cuenta con la ayuda de su esposo, Hugo, quien también trabajó en una fábrica de calzados. Con la experiencia de ambos han ido comprando las máquinas que les han permitido producir zapatos.

Lo mejor de ser microempresaria, dice Macarena, es disfrutar de sus hijas Isidora, de un año, y Kelly, de 10 años. “Poder criar a mis hijas, verlas harto, porque acá igual uno tiene tiempo para estar con ellas. Si tuviera un horario más de oficina, y me tuviera que trasladar súper lejos toda apretada en metro, llegaría tarde y no las podría cuidar igual”.

Un local en Providencia

Aunque inicialmente invertiría el premio en un auto para salir los fines de semana y hacer las compras cuando su marido está trabajando con la camioneta que ya tienen, lo pensó mejor y descubrió una mejor apuesta.

Al evaluar sus planes futuros, Macarena decidió que entre sus desafíos más inmediatos está comprar un local para vender su producción, “ojalá en Providencia, donde hay harto flujo de público y la gente está más dispuesta a pagar por un producto de cuero, de calidad”.

Hoy vende en ferias de calzado durante los fines de semana.

También ha pensado que si no funciona la zapatería en esa zona, podrían buscar en otro sector. Aunque no lo cree, “porque con precios bajos, es difícil que no resulte”, dice.

El premio también le abre la posibilidad de capacitarse en Inacap y estudiar una carrera técnica en el Duoc. “Voy a tener que ver cómo lo hago para terminar cuarto medio y ahí elegir”, dice. Entre sus pasiones está la enfermería neonatal, porque le encantan los niños, aunque “no tiene nada que ver con lo que hago ahora”

Fuente: Diario La Segunda

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