Portaaviones atómico fue visitado por pudahuelinos


En la memoria colectiva de quienes la visitaron quedó una de las armas de guerra más poderosas del inventario norteamericano, la que recaló en el Puerto de Valparaíso el día 13 de Mayo, donde permaneció fondeada hasta el 18 de mayo, día que zarpó. Fue visitada por miles de personas que se embarcaron en lanchas de turismo y navegaron rumbo al portaviones George Washington, el que permaneció a anclado a poco más de una milla marina (dos kilómetros), como una gigantesca mole de acero, observable desde toda la costa de la bahía de Valparaíso.

El portaviones George Washington, que visitó Valparaíso como una visita oficial y de  descanso de su tripulación, también efectuó maniobras navales con la Marina Chilena, denominada Partnership of America (POA) 2008, que corresponde a un programa de ejercicios marítimos bilaterales y multinacional que se extiende por varios países latinoamericanos y son dirigido por el Comando Sur de los Estados Unidos, arribando junto a este portaaviones otras unidades menores, como la Fragata Kaufmann y el destructor Farragut de la marina Norteamericana.

Este portaaviones es uno de los 12 que registra el inventario norteamericano, se puede decir que es una ciudad flotante de 333 metros de largo, una cubierta de 80 metros, y con una altura de 74 metros, puede alcanzar una velocidad de 56 kilómetros por hora, con una capacidad de 88 mil toneladas métricas de desplazamiento. El buque es de propulsión nuclear, lo que hace que pueda navegar sin necesidad de recargar combustible por unos 18 años.

En tiempos de guerra este navío puede llevar unos 6300 tripulantes, 85 aeronaves de combate con todo su equipamiento, lo que le  proporciona el poder ofensivo y la flexibilidad para realizar una gran variedad de misiones de reconocimiento y ataque. Entre la gran variedad de armas defensivas y ofensivas abordo, encontramos baterías de misiles, siendo su poder ofensivo y defensivo como arma letal los aviones  como el S-3 Viking, el E-2 Hawkeye, el F/A Hornet, EAB 6 Prowler, y helicópteros SH-60F y HH-60H.

Entre los datos más curiosos, se puede destacar que en el G. Washington se sirven alrededor de 18 mil comidas diarias que se preparan en siete cocinas, siendo el presupuesto alimenticio de unos dos millones de dólares mensuales, además entre sus instalaciones existen seis gimnasios, un hospital totalmente equipado, dos peluquerías, un estudio de televisión, un bar-discotheque y venta de diferentes artículos de uso cotidiano de la tripulación en locales comerciales abordos.

Durante los días en que el portaviones  G. Washington estuvo anclado en Valparaíso, numerosos fueron los pudahuelinos que se embarcaron en buses interurbano y pusieron rumbo al Puerto de Valparaíso; invirtiendo, quienes se fueron en bus, unos $ 8600 por persona, según nos cuenta Don Gabriel Jaramillo Reyes, quien manifiesta que fue una experiencia única el estar tan cerca de una verdadera fortaleza de los mares, también mencionó que a muchos pudahuelinos los divisó en asombrados a medida que se acercaban las lanchas de turismo al portaaviones o permanecían ansiosos por embarcar en las lanchas que salían desde el muelle Prat en Valparaíso; lo único malo, agrega Jaramillo, es que no permitían la subida a bordo del portaaviones solo había que conformarse con un par de vueltas que las lanchas daban en el entorno de esta nave.

Las protestas en contra de la presencia de naves de guerra  norteamericana en Chile no estuvieron ausentes, por lo que grupos de jóvenes  manifestaron diferentes muestras de repudio, entre las que se señalaban la participación de este navío en diferentes conflictos bélicos en donde  Estados Unidos se ha involucrado, como causante de masacres con sus ataques aéreos de aeronaves que despegaron desde su cubierta causando miles de muertes de personas entre militares, civiles y niños, otros repudiaban la presencia de esta navío porque lo acusaban de portar  abordo armas de destrucción masiva, como bombas atómicas, según se podía leer en los números volantes que se entregaban a quienes circulaban en la Plaza Sotomayor o abordaban lanchas en el mulle Prat para ver de más cerca el  portaaviones anclado en la bahía de Valparaíso. 

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